En 1945, Japón pasó de controlar 7,400,000 Km2 a ser un país ocupado por las fuerzas estadounidenses, el cual se encontraba en condición de extrema pobreza y sufrimiento humano, producto de los bombardeos incendiarios y atómicos sobre las principales ciudades del país. A esto había que sumar la necesidad de repatriar a 6.600.000 soldados, las altas tasas de desempleo, la inflación y la amenaza de hambruna, siendo esta combinación de problemáticas un escenario tan complejo de resolver que muchísimos expertos auguraban un lúgubre futuro para el país. Tokio sería una de las poblaciones más golpeadas por la guerra, debido a que por segunda vez en 3 décadas había sido destruida casi hasta sus cimientos, siendo descrita por muchos extranjeros como un ´´barrio marginal pulverizado, una llanura abrasada´´.